
Existen algunos factores de riesgo que aumentan la probabilidad de que una mamá desarrolle una depresión posparto. Sin embargo, es importante señalar que estos factores no causan la depresión y que tenerlos no significa que definitivamente padecerás de esta enfermedad. Recuerda que la depresión posparto puede afectar a cualquier mamá, sin importar su situación actual, ni sus antecedentes. Sin embargo, es importante que los conozcas para que si los presentas, puedas estar más alerta.
A continuación te presentamos los factores de riesgo para la depresión posparto:
- Tener historial con episodios depresivos o problemas psiquiátricos.
- Haber presentado ansiedad y depresión durante el embarazo.
- Abusar de sustancias tóxicas, como el alcohol y las drogas.
- Haber tenido problemas de salud, previo al parto.
- Tener una enfermedad permanente, como diabetes o cáncer.
- No haber deseado el embarazo.
- Presentar el hábito de no expresar las emociones.
- Tener problemas familiares o de pareja.
- Sentir la falta de apoyo social o familiar.
- Presentar dificultad para adecuarse a los cambios.
- Haber sufrido alguna situación estresante recientemente.
- Tener dificultades económicas.
- Ser mamá adolescente o ser mamá mayor a 35 años.
- No tener una pareja o una vida estable.
- Sufrir de estrés recurrente por no poder controlar las situaciones.
- Tener baja autoestima.
Aparte de todos los factores anteriores, existen agentes biológicos como los cambios hormonales y las reacciones químicas en el cerebro que también tienen un papel importante en la aparición de la depresión posparto.
Ten en cuenta que cada mamá y cada historia es diferente.
Sin embargo, si presentas síntomas de depresión posparto (Ver artículo Depresión posparto: síntomas) es tu responsabilidad levantar la mano y pedir ayuda a tu pareja, a tu familia, a un amigo o a un médico. La mejor manera de controlar y combatir la depresión posparto es comunicando lo que sientes a aquellos que te rodean y buscando ayuda.
¡Cuídate!