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Los reflejos de búsqueda y succión son sumamente importantes a la hora de amamantar, aquí las razones:
Te recomendamos visitar nuestro artículo: “Posiciones para amamantar: el agarre y la succión del bebé”
Recuerda que los reflejos del recién nacido son algo que hace de modo instintivo, es decir, que no tiene conciencia de lo que está haciendo. Incluso, tu bebé puede parecer preprogramado para reaccionar ante cualquier estímulo que roce su cachete o boca. Sin embargo, estos reflejos desaparecerán alrededor del mes 4, cuando tu bebé empiece a tener mayor control y voluntad sobre sus movimientos. Para entonces, la búsqueda y la succión sí serán acciones aprendidas y totalmente voluntarias. ¡Los bebés nunca dejarán de sorprendernos!
Por último, si se te está dificultando la lactancia aunque tu bebé succiona bien, es posible que estés adoptando una mala posición para amamantar, por este motivo te recomendamos leer este artículo.
]]>Aunque no se ha demostrado científicamente, muchos expertos afirman que si una mujer que amamanta toma cerveza, esta le ayudará a aumentar su producción de leche.
Sin embargo, algunos de ellos establecen que no es en si la cerveza la que ayuda al aumento de leche, sino la levadura que esta contiene, debido a su gran concentración de vitaminas, azúcares y nutrientes.
Para saber cómo aumentar tu producción de leche, da clic aquí.
Sin ninguna evidencia, otros afirman que la cerveza ayuda porque el alcohol hace que las mamás se relajen un poco, facilitando que la leche “baje”. No obstante, algunos estudios han demostrado que después de tomar una bebida con alcohol, la producción de leche disminuye su volumen e incluso, si la madre lo llega a consumir en cantidades elevadas, se puede inhibir “la bajada” de la leche. Si quieres saber más del consumo del alcohol en la lactancia te invitamos a leer este artículo: Consumo de alcohol en la lactancia.
Mientas que otros expertos, después de algunos estudios hechos, afirman que tomar cerveza (específicamente sin alcohol) más que ayudar al aumento de la leche, incrementa la capacidad antioxidante de esta en un 30%. Los antioxidantes ayudarán al bebé a estar más sano, además de que sirven para prevenir enfermedades cardiovasculares.
Lo que sí es un hecho, es que muchas mamás han utilizado este método y afirman que les ha funcionado. Por esta razón, actualmente se comercializan unas cápsulas de levadura de cerveza, las cuales pueden darle a las mujeres las propiedades de la cerveza, sin tener que consumir alcohol; mientras que otras mamás optan por tomar cerveza sin alcohol. ¿Tú has utilizado este método? ¿Te ha funcionado? Cuéntanos tu experiencia.
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]]>Una de las preguntas más comunes que escuchamos las personas que nos dedicamos a ayudar a mamás que amamantan es si necesitan “enseñar” o “preparar” al bebé para tomar mamila o biberón. La respuesta es: no. El bebé está diseñado para succionar, así que puede hacerlo tanto de un biberón como de tu pecho.
Otro de los mitos más difundidos está al decir: “mi bebé no quiere la mamila por ningún motivo”. Realmente, es casi imposible que un bebé rechace la mamila por completo, pero lo que sí es posible y desafortunadamente muy común, es el que rechace el pecho por haber estado expuesto a la mamila. Ve este video si tú estás en esta situación.
Vale la pena resaltar que si tu bebé quiere o no el biberón depende en gran medida de su temperamento (así como muchos otros rasgos que observamos en los bebés). Hay bebés que succionan felizmente cualquier cosa que se les dé, ya sea chupón, pecho o biberón, pero existen muchos otros que se muestran más selectivos en su decisión.
Si las mamás tuviéramos “abiertos” los conductos que llevan la leche, estaríamos constantemente tirando leche como si fuésemos una llave de agua abierta. Para que esto no suceda, los conductos están “cerrados” y solo hasta que los estimulamos, normalmente con la succión del bebé, se da una cascada hormonal que envía la señal de que es momento de “abrir la llave” y dejar salir la leche. El tiempo que esto tarda varía de mujer a mujer, pero va desde algunos segundos hasta un minuto. El bebé aprende que debe esperar pacientemente a que esto suceda y unos instantes después, recibirá el premio: un flujo abundante de leche.
Cuando le damos biberón a los bebés, este tiempo de “espera” se vuelve inexistente. El bebé rápidamente se podría acostumbrar a que la leche le salga en el instante que inicia la succión, sin necesidad de que se haga algún esfuerzo. Es decir que se acostumbra a que la leche de la mamila fluya libremente hacia su boca, y además, a que el flujo sea constante y continuo. Esto puede ocasionar que el bebé, al regresar al pecho, ya no quiera hacer el esfuerzo o se enoje cuando ocurran estas variaciones naturales en el flujo de la leche.
A esta situación se le llama: “confusión de flujo”.Lo cual es distinto a la “confusión de pezón”. Esta última se da cuando el bebé es expuesto, normalmente en sus primeras semanas de vida, a tetillas artificiales, ya sea de mamila o de chupón. Entonces, el bebé solo identificará la sensación del plástico para iniciar la succión y al sentir la piel o más bien el pezón de su madre, no lo identificará como el lugar de donde “sale” la leche.
Por estos dos motivos, siempre recomendamos no darle al bebé chupones artificiales, ni flujos de biberones: por lo menos en las primeras seis semanas de vida. Posterior a este momento, se recomienda solo usar estas tetillas artificiales en casos verdaderamente necesarios, por ejemplo: por regresar al trabajo o por alguna emergencia.
Te invitamos a leer este artículo: De vuelta al trabajo: ¿puedo seguir con la lactancia materna?
La regla más importante del chupón es nunca darlo antes de comer o para entretener el hambre. Es decir, no usarlo como medio para establecer horarios o para no darle de comer al bebé cuando así lo pida. Es importante recordar que aunque el chupón parece una herramienta útil para tranquilizar al bebé, en un futuro se puede asociar con infecciones del oído, problemas dentales y en relación directa con la lactancia: podría ocasionar dolor en el pezón, candidiasis y/o que no aumenten de peso lo necesario. Así que si lo usas, trata de limitarlo a las situaciones realmente necesarias.
Primero, busca un biberón que tenga la forma lo más parecido al pecho materno, es decir, que el “pezón” o la tetilla de la mamila no sean demasiado largos y que la textura sea lo más similar posible. Por otro lado, es fundamental que al voltear la mamila, no gotee para que haga que el bebé succione para obtener la leche.
También es importante la técnica con la que se da la mamila, por ejemplo: intentar que el bebé dé algunos tragos y descanse, tal cual lo hace naturalmente en la toma en el pecho; así como que el tiempo que nos tardemos en alimentar al bebé sea más o menos igual, de esta forma evitaremos que el bebé tome leche de más.
Recuerda que es mucho más fácil mantener una lactancia sana con un inicio adecuado, a tener que “arreglar” posteriormente situaciones o problemas que podían haberse evitado, con la información y asesoría adecuada.
Si quieres conocer las situaciones en las que no debes amamantar, da clic aquí. Y si te encuentras en una de estas situaciones y quieres saber cómo introducir el biberón, da clic aquí.
]]>Busca una silla cómoda y de preferencia que tenga brazos. Si puedes conseguir una mecedora mejor, ya que no solo te servirá para amamantar, sino también para mecer a tu bebé al ritmo de una canción de cuna. Acomódate, pon los pies planos en el suelo o sobre un banquito, levanta las rodilla y pega tu espalda al fondo de la silla, trata de que todos tus músculos descansen en la silla. Si no tienes una silla con brazos utiliza una almohada para recostar a tu bebé sobre ella. Una vez que estés en esta postura, hay 3 maneras en las que puedes colocar a tu bebé:
Posición acunado. El bebé se coloca en posición horizontal. El brazo de mamá, que está del lado del pecho que está lactando, aguanta el cuerpo del bebé. Su cabeza descansa en el codo doblado y la mano de mamá llega hasta la espalda o las pompas. La otra mano queda libre para acomodar el pecho en caso de que el bebé se desprenda o para despertarlo si se queda dormido.
Posición acunado cruzado. Es excelente para los recién nacidos, ya que puedes ver cómo come y si está chupando correctamente el pezón. Con la mano contraria al pecho del que está comiendo, le sostienes el cuello y la cabeza, el resto de su cuerpo descansa sobre tu brazo.
Posición pelota de fútbol. Agarra a tu bebé como si fuera un balón de futbol americano en posición horizontal. Utilizando una almohada para detener la cabeza de tu bebé, acomódalo entre tu brazo y tu torso, como si llevaras una bolsa. Sostén su cabeza con tu mano. Esta posición es muy buena si tu bebé tiene reflujo, ya que no está completamente acostado y con tu mano y la almohada puedes controlar la inclinación.
Imagen original de labebeteca.com
Esta postura es excelente para las mamás que tuvieron una cesárea y para las comidas durante la noche/madrugada. Hay dos posiciones:
Posición de lado. Recuéstate de lado y utiliza almohadas donde sea necesario para estar cómoda (en la espalda, entre las piernas, bajo la cabeza, etc.). El bebé también está acostado y viendo hacia mamá. El pecho del que el bebé come es el que está recargado en la cama y el brazo contrario abraza al bebé. Para dar vuelta, colocas a tu hijo/a en la panza y giras hacia el otro lado.
Posición boca arriba. Recostada boca arriba colocas a tu bebé encima de ti, verticalmente o haciendo una ligera diagonal. Su cabeza descansa en tu pecho, detenida por el antebrazo, y tu mano sujeta al bebé de sus pompas o de la espalda.
Imagen original de labebeteca.com
Si quieres aprender más sobre cómo acomodar a tu bebé, te recomendamos que veas el siguiente video. En este, Mariana Colmenares, consultora en Lactancia, te explica las características de las posiciones correctas para amamantar.
]]>Piénsalo, entre más placentero se vuelva lactar, es más probable que tú como mamá quieras seguir amamantando a tu bebé. Con este fin en mente, a continuación te damos algunos tips de lactancia para que este sea un momento relajante y agradable:
Esperamos que estos tips te sean útiles para que la lactancia materna cada vez se vuelva más placentera para ti y tu bebé, ¡lo más importante es que disfrutes esta maravillosa oportunidad para vincularte con tu bebé!
]]>Después de algunas semanas, se debería estabilizar tu producción de leche. Si esto no ocurre, te recomendamos buscar la asesoría de un consultor de lactancia.
Por último, toma en cuenta que las mujeres que tienen un exceso de producción de leche materna tienen mayor probabilidad de que se les obstruya un ducto lácteo o de desarrollar una mastitis. Si sientes cualquier bolita o dolor inusual o si el sabor de tu leche se vuelve salada, te recomendamos consultar a un especialista.
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El tiempo que vas a amamantar es una decisión que tú y tu pareja tienen que tomar, considerando factores emocionales, de salud y de vida (por ejemplo, el regreso al trabajo). Muchas mamás optan por amamantar dos o tres meses antes de volver al trabajo. Mientras que otras tienen la posibilidad y las ganas de extender la lactancia hasta que su bebé tiene uno, dos o más años. Cada mamá decide lo que le acomoda mejor. Sea cual sea tu situación, a continuación te compartimos algunos tips sobre cómo realizar el destete con mayor facilidad:
Lee aquí la experiencia de una de nuestras mamás-bloggeras al introducir los sólidos en la dieta de su bebé.
Recuerda que el destete es un proceso y como todo proceso lleva un tiempo. No te desesperes y disfruta mientras sigas llevando a cabo la lactancia materna.
]]>Adicionalmente, debes observar la textura, el color y la frecuencia con que tu bebé hace pipí o popó. A continuación te compartimos una tabla para que monitorees a tu bebé. Esta tabla es para bebés que amamantan exclusivamente:
Cabe mencionar que la popó de los bebés que toman fórmula suele ser más café y sólida, y que evacúan con menor frecuencia. Si aún tienes dudas y quieres saber si tu bebé se quedó con hambre, puedes leer este artículo ¿Cómo saber si mi bebé tiene hambre?.
Por último, si tu bebé amamanta exclusivamente y notas que no está haciendo pipí o popó como lo muestra la tabla, consulta a tu médico.
]]>Debes saber que el tiempo que amamantarás a tu bebé es decisión tuya y de tu pareja. Es importante que la tomen en conjunto, considerando toda la información disponible. Nosotros recomendamos que como mínimo intentes amamantar durante 6 meses y, si quieres y puedes continuar, lo extiendas hasta los 12 a 24 meses. Si la lactancia se convierte en una actividad que disfrutas, continúa amamantando hasta que pare de ser placentero para ti y para tu bebé. Dado que la leche materna no pierde sus propiedades nutrimentales, algunas mamás optan por amamantar hasta los 2 o 3 años de sus bebés.
Lee aquí la experiencia de una de nuestras mamás-bloggeras al introducir los sólidos en la dieta de su bebé.
Para que tengas mayor información sobre las recomendaciones de expertos a nivel global, a continuación te compartimos una breve tabla que resume sus distintas recomendaciones:
Queremos aclarar que entendemos que el regreso a trabajar puede obstaculizar que amamantes exclusivamente durante 6 meses. Si este es tu caso, te recomendamos amamantar por el tiempo que te sea posible. Aunque solo puedas amamantar durante 2 o 3 meses, los beneficios de salud para ti y para tu bebé serán muy importantes.
]]>Lee aquí las 5 preguntas más comunes acerca del biberón y la lactancia materna.
Por último, sé paciente. Pasar del pecho al biberón es complicado para tu bebé y le tomará tiempo acostumbrarse. Dale todo tu amor y comprensión para que tu bebé lo tome de la manera más natural.
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